Sin Prisa pero con pausa.

“…No escuches siquiera, limítate a esperar. No esperes siquiera, permanece inmóvil y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para que lo desenmascares. No tiene elección. Girará arrobado a tus pies”.  Franz Kafka

Sin prisas. Con calma .Prohibido aburrirse. Prohibido desconectar.  La falta de impacto emocional, la insatisfacción, la necesidad de sacar el máximo provecho al tiempo se ha convertido en una especie de máxima a la que todos en cierto modo nos vemos avocados. Tenemos que estar activos para sentirnos vivos, producir, sacar provecho, aprovechar, disfrutar al máximo del tiempo, llenarlo, exprimirlo, sentirnos plenos.

Ya no nos guiamos por las estaciones, por los ciclos naturales. Estiramos el reloj y a nosotros con él.  Cerezas en enero, luces de navidad en octubre, rebajas todo el año. La prisas, los pendientes, los deberías se han convertido en amos de nuestro tiempo. No basta con esperar que las cosas lleguen, que se muevan hacia nosotros en su fluir natural.

Ya no basta con sentir nuestra respiración. Como el aire entra por nuestra nariz y llena nuestros pulmones. Como late el  corazón y  como la sangre recorre  incesante nuestras venas y arterias. Ya no es suficiente percibir el contacto de nuestra piel. Hemos perdido la maravillosa facultad de utilizar los sentidos para sentirnos y sentir lo que nos rodea. Los sentidos convertidos en meros instrumento diseñados para detectar nuestras necesidades y como satisfacerlas de forma inmediata.

Sentirse vivos,activos, productivos, proactivos. Parece como si tuviéramos la obligación de sacarle todo el juego  a la naranja y toda la arena al reloj, bajo la creencia de que si no lo hacemos nos estamos viviendo. Leer mientras escuchamos música con la televisión encendida y el teléfono bien cerca por si nos perdemos algo que sería imperdonable.

Date un respiro. Todavía estás a tiempo de moverte despacio,  de escuchar sin prisas, de comer sin prisas, de vivir las calles sin prisas.De regresar a casa en calma.

y si quieres saber más sobre relentizarte y vivir en calma, unos apuntes por si la mosca de la prisa te vuelve a molestar

 

 

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