Como reaccionamos ante una recaída es la clave

Coge perspectiva

 Como reaccionamos ante una recaída es clave a la hora de manejar este episodio sin agravar la situación ni sus consecuencias.

La señal  más evidente que nos avisa  de que  podemos encontrarnos ante una recaída es, sin lugar a dudas, un consumo puntual. Ante este «tropiezo» podemos  reaccionar de muy distintas formas. Según sea esta reacción la recaída puede suponer una oportunidad fantástica para aprender y prevenir  o por el contrario puede provocar que  agrave la situación y aumente el consumo y por lo tanto consecuencias negativas que tan bien conocemos.

Vamos a analizar las reacciones mas comunes y las diferentes estrategias de afrontamiento que ponemos en marcha cuándo se produce una vuelta al consumo.

• Minimización. ( «por una no pasa nada» , «un día es un día») Le quitamos  importancia el hecho de tomar una  copa, meternos un raya o apostar un euro y por lo tanto minimizamos el consumo y minimizamos las consecuencias  En muchas ocasiones, el consumo queda ahí, en un hecho aislado, otras por el contrario, sirve de refuerzo y aumenta sensación de autocontrol y por lo tanto la posibilidad de que en un futuro vuelva a repetirse la situación. Así, y sin casi darnos cuenta, regresamos a patrones de consumo previos la abstinencia.

• Ocultación. ( «por una copa no voy a preocupar a la familia»)  Al  restarle importancia, tendemos  a ocultarlo  y mantenerlo en la “clandestinidad”. Puesto que el consumo es un hecho irrelevante y aislado, tendemos a ocultarlo y a no comentárselo a nadie, ni a la familia ni a los amigos ni al  profesional que pueda estar haciendo el seguimiento. Esta estrategia de ocultación también puede se debida al  miedo ante una reacción negativa y  hasta dramática por parte de los demás.

Racionalización: ( «mi pareja no me entiende», » si no bebo me…») le intentamos dar una explicación lógica al hecho de consumir.  Puede tener forma de justificación en algo que ocurrió o por cualquier otra circunstancia que nos rodee . Y también puede presentar forma de proyección, culpabilizando a los demás del ocurrido o de lo que está pasando.

Dramatización: (» esto es terrible..», «soy un desastre», » nunca lo conseguiré») elevamos a  categoría de drama y catástrofe el hecho del consumo puntual, mortificándonos, con el que de forma inconsciente nos saboteamos con un lenguaje interior victimista, cargado de sentimientos  ineficacia, frustración e impotencia,provocando más consumos de manera casi inmediata.

La mejor manera de reaccionar ante un consumo puntual es quitarle la categoría de fracaso, desdramatizarlo. Un consumo puntual es sólo eso, un desliz, un dato de que algo no hemos hecho de la forma adecuada. Y que no tiene nada que ver con la motivación que tienes para dejar el consumo. Piensa, reflexiona, analiza las consecuencias, qué decisiones tomaste o qué situaciones de riesgo no valoraste. Y a seguir haciendo camino.

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