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No sufras, otros lo harán por ti.

NO SUFRAS, OTROS LO HARÁN POR TÍ

Más rápido, intensidad y rapidez. Eficacia y eficiencia. Impacto y resultados. La felicidad a la vuelta de la esquina, en un solo clic, en el último libro de un vendedor de sueños de humo líquido .Cambia tu vida desde la pantalla de tu PC.  Sana tu vida desde el sofá de tu casa. Busca explora, descubre que una vida plena se pude adquirir en cómodos plazos, un producto al alcance de los bolsillos más modestos,  en cualquier estantería de cualquier supermercado, no muy lejos de las bebidas frías o las ropas calientes. No sufras más. El dolor  es inevitable, el sufrimiento una  elección. Es una opción dicen, decía Buda.

El dolor no solo es inevitable sino que resulta necesario como contrapeso para tanto azúcar. Toma de contacto entre los sueños y la realidad. Pero hoy, ahora, humanos que todo asfaltamos y todo conectamos, pretendemos también amaestrar el dolor y su significado. Enlatar el sufrimiento y domesticar sus matices en  laboratorios y consultas. Cosificar las  heridas del alma. Envasar al vacío nuestra sed de esperanza. Informativos y especiales para llorar las penas de otros clamando venganza entre bocado y bocado, entre muertes y ahogados. Funerales y entierros de pantalla gigante y cervecita con patatas bravas. Si no te llega una, tómate tres.

Dosis Legal, anestesia global. No importa el formato, no importa  el envase.  No sufras. Otros los harán por

Escúchate… la vida no es más que un juego de  contrastes  en la que el dolor se convierte en un compañero inevitable con el que tenemos que conversar para comprender la diferencia entre lo necesario, lo importante y lo imprescindible en nuestras vidas.

  Un viaje de ida y vuelta, entre lo aprendido y lo olvidado, entre la sequías y las lluvias. Entre la  luz y las sombras.

#Todosuma #TactoCon Tacto # LoVividoSumaCategoriesAprendizajes Blog Cambio personal Crecimiento personal

Somos lo vivido y lo olvidado

SOMOS CAMBIO. SOY SUMA

 Somos Cambio . Soy Suma.

Soy  todos los hombres. Y todas las mujeres.  Soy mis hermanos y mi padre. Soy  cada error y cada acierto. Las decisiones tomadas y las que pude  haber  tomado. Soy el soldado y su   trinchera,  la enfermedad y su cura.

 

Soy el refugiado y también su frontera. Soy el  miedo  y también su olvido. Soy mis  hermanas y los amores suicidas. Soy  mis hijos. Soy las cartas boca arriba. Soy cada libro leído. Cada página olvidada. Cada canción sin estribillo.

Soy mi madre y su corazón mal herido. Soy su hija perdida.

Soy la sombra alargada y su  ciprés. El atardecer  y la tierra seca. Soy el cáncer de mama, el día del árbol y el beber hasta morir.

Soy  el cómplice y sus secretos, el asesino y su coartada. Soy  la puta y el putero, el maricón, el negro y el moro. Soy  el indulto y el insulto,  el pecado y su piedra.  Soy cada muerte y su  resurrección sin tercer día. Soy  la potencia y el acto, la voluntad y su vicio.

Soy las palabras calladas, el temor al rechazo, el sí para todo, soy las posibilidades infinitas, el error por venir.  Soy cada camino transitado, cada promesa incumplida, cada lágrima.

Soy  la mentira y también  la verdad, toda la verdad  y nada más que mi verdad.

Soy  cada mirada, cada paso atrás, cada golpe encajado. Soy  cada cicatriz con su navaja y cada caricia con sus dedos. Soy las estaciones vacías llenas de  abrazos y despedidas.

Soy  un nombre  y un lugar al que regresar cuando nada quede.

. Soy ….la suma de lo vivido y la resta de lo  olvidado.  Soy los días que me quedan.

@tactocontacto

ConTacto

 

 

CategoriesAprendizajes Cambio personal Crecimiento personal Escucha activa

Practicando la escucha activa…

Ya  lo dicen los sabios: “Dos no discuten si uno no está”.

¡La escucha activa está sobrevalorada! En esta entrada te explicamos cómo empeorar con unos sencillos pasos tu capacidad de diálogo. Esa es la clave.  Para evitar que una conversación se alargue en el tiempo y provocar que tu  “contrincante” abandone la malsana filosofía de compartir ideas con respeto e enriquecerse mutuamente en el proceso,  podemos aplicar un  amplio catálogo de estrategias.

 Nos vamos a centrar ( en esta bonita mañana de septiembre) en un pequeño  grupo de ellas que son las delicias de los profesionales de la discusión inútil.

  • Es fundamental interrumpir. Antes de que tu paciente interlocutor finalice su argumento suelta lo primero que se te pase por la cabeza con tal de rebatirle.
  • Ofrecer consejo de forma prematura y sin apenas información nos hará acercarnos al objetivo del Game Over.
  • Distráete. Nada desmotivará más a tu interlocutor. Pensar en gaviotas o mirarse los zapatos son un buen ejemplo de esta estudiada técnica. Importante no mantener la mirada.
  • Descalifica al dar tu opinión. Es bien sabido que si descalificas a la persona, descalificas sus argumentos. Llamarle “ignorante”, “estúpida”, “manipulador” entre otras lindezas del vocabulario español te hará ganar terreno y si no provoca su huida, si aumentará su desconcierto. Es una baza segura si quieres que una discusión no se alargue en el tiempo más de lo necesario.
  • Impón tus ideas. Como sea. A toda costa. De eso se trata una discusión, ¿no? Ganar, ganar y ganar. Para ello lleva la conversación a tu terreno y suelta un discurso de esos que espantan a un jabalí.
  • Finalmente, algo de anatomía. Tenemos una sola boca pero dos orejas. Por algo será. Los demás están en este mundo para escucharte y tus inestimables aportaciones solo conocen una vía de entrada: los oídos. Los dos oídos.
  • Ah !. Se me olvidaba. La empatía está sobrevalorada. Ponerse en lugar del otro y comprender y respetar sus emociones te hará perder puntos. Tonterías las justas.

 

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Soñar, imaginar, hacer

Solo puedo hacer aquello que puedo imaginar. Y solo puedo imaginar aquello que puedo soñar.

Y no soñamos con diagnósticos, ni con perfiles,  ni con patologías de la mente y del cuerpo que aparecen en manuales de diagnóstico. Tampoco soñamos con un lenguaje técnico e indescifrable para lograr el respeto y mostrarnos como expertos. No soñamos con despachos, ni mesas, ni tabiques que me separen de las personas. Con salas de espera que desesperan. Con estanterías repletas de tratados y paredes que muestren las capacidades profesionales, pero no humanas, que aventuramos poseer. Nuestros  pacientes son personas impacientes que encuentran cuando no buscan. No soñamos con grandes intervenciones ni rebuscadas hipótesis para resolver los conflictos cotidianos. No soñamos con la transferencia ni con los mecanismos de defensa. Tampoco con el inconsciente individual ni el colectivo. No soñamos con pacientes que sientan y piensen como nosotros al final de la sesión. No soñamos con tener la razón.

Imaginamos espacios abiertos y relaciones horizontales . Ser el que aprende y no el que enseña. Imaginamos el tacto entendido como respeto el tiempo y el contacto como respeto en el espacio. Imaginamos la palabra como el mejor tratamiento y la imaginación como la mejor estrategia. La motivación como el motor de cualquier cambio y la creatividad como el combustible más eficaz.

Imaginamos lo inesperado, lo no buscado. Lo improbable. Lo imposible. Nos imaginamos equivocándonos, y equivocándonos cada vez mejor. Nos imaginamos sin miedo a crear, a improvisar, a arriesgar. A reconocernos unos ignorantes ilustrados.

Imaginamos  lugares que favorezcan las puestas en común. Paredes que hablen y ventanas que digan. Imaginamos la pedagogía de las cosas comunes. Globos y cuerdas. Guantes y embudos. Lápices y colores. Sofás que inviten al dialogo y alfombras voladoras que nos lleven más allá de la razón. Imaginamos lámparas mágicas llenas de genio e ingenio que nos hagan creer y crecer. Imaginamos libros que nos lean y cuadernos que nos hablen. Imagino plantas, y flores, y fruta, y cojines y películas, y músicas del mundo y frases bailando por los techos. Imaginamos un jardín para el café de media tarde. Imaginamos el mar como ansiolítico, el río como antidepresivo, las calles vacías como relajante muscular. La playa, la montaña, el baile, el bosque, la arena, la pintura, el camino, las estrellas como expertos terapeutas

(Hacer es crear, es creer, es crecer….es amar)